Los científicos del departamento de Química Inorgánica de la Universidad de Granada, José Rivera Utrilla y Manuel Sánchez Polo, han diseñado un material capaz de eliminar del agua destinada a consumo humano iones haluros como bromuros, yoduros y cloruros, con una eficacia del 100%. En condiciones determinadas, la presencia de estos iones confiere al agua propiedades indeseables, y en el peor de los casos, durante el proceso de potabilización de las mismas provoca la generación subproductos altamente tóxicos.

La cloración de las aguas ha desempeñado una función esencial en la salud pública al proteger de enfermedades infecciosas transmitidas por el agua potable. Igualmente, otro de los desinfectantes más potentes actualmente utilizados es el ozono. Ambas sustancias son bactericidas enérgicos, y aunque su principal acción es la desinfección del agua, también producen subproductos secundarios cuando reaccionan con sustancias orgánicas y otros precursores presentes en el agua sin tratar.

Así, por ejemplo, el bromato, es un subproducto de la ozonización de aguas generado cuando se encuentran presentes bromuros en las mismas. Los bromatos son agentes carcinógenos muy potentes en bajas concentraciones, y una vez formados resultan muy difíciles de eliminar. Otro problema tiene lugar con las aguas ricas en yoduros. Estos iones reaccionan con la materia orgánica presente para dar lugar a la formación de unos compuestos conocidos como yodometanos, responsables del olor medicinal del agua. Un aspecto que a menudo se suele atribuir al embase de plástico.

Agua Ultrapura

Para evitar la formación de estos compuestos, los investigadores granadinos han obtenido un sólido de baja densidad y altamente poroso capaz de retener los iones haluros presentes en el agua natural. El material preparado se caracteriza por presentar una gran porosidad y una elevada concentración de átomos de plata en su superficie. La eliminación de los iones haluros del agua se debe a un proceso de quimisorción, es decir, una reacción química entre estos iones y la plata presente en la superficie del sólido, lo que provoca que los iones haluros queden retenidos al formarse los correspondientes haluros de plata. El agua, a su paso a través de un lecho relleno de este material, reduce la concentración de estos iones hasta hacerla nula.

Los científicos aseguran que con este procedimiento se puede llegar a obtener agua con muy bajas concentraciones de estos iones, lo que hace de esta invención un atractivo para la industria farmacéutica, que precisa de agua con estas características en su proceso de producción.

Hasta el momento, el carbón activo, considerado como el adsorbente por excelencia, ha resultado ineficaz para eliminar estos iones haluro de las aguas. Sin embargo, la eficacia del nuevo material diseñado por los investigadores granadinos es prácticamente del 100%, incluido a escala industrial.

Otro valor añadido es la fácil y alta capacidad de regeneración del material. Para ello, una vez que el material ha sido utilizado para eliminar los iones del agua, se hace pasar una disolución acuosa diluida de amoniaco a través de la columna, consiguiendo que el material vuelva a presentar las mismas propiedades adsorbentes que al principio.

 

 

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